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El Hubble. Durante años, el ojo atento que mira a la vez al pasado y al futuro (Galaxia del sombrero)
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La vida del hombre fuera del planeta Tierra. ¿Será posible en un futuro mas o menos lejano? y mas importante aún ¿Será necesaria?. En este blog se pretende recoger aquella imformación relevante y lo mas actualizada posible referente a estas dos cuestiones.
No es fácil acomodar las distintas religiones, reglas empíricas de comportamiento y patrones morales varios en un destilado común de sentencias y pensamientos compartidos por todas ellas. La idiosincrasia de cada una es tan peculiar que no existen prácticamente rasgos compartidos. Esto complica enormemente la indispensable obligación que tenemos los seres humanos de entendernos. Al menos en unas cuantas cosas fundamentales. Y una de ellas, si no la primera es ésta: ¿Debe la humanidad sobrevivir, extenderse en el tiempo indefinidamente?
Este blog está dedicado a todos aquellos que crean que la respuesta es afirmativa. Que la humanidad no puede desaparecer sin haber contestado a algunas cuestiones que están ahí, planteadas. Las mismas que llevamos unos miles de años intentando responder para el propio ser humano: Quienes somos y cuál es nuestro destino.
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Dos premisas es necesario destacar:
- Este pensamiento nace de la necesidad de expresar en “letra alta” lo que mucha gente piensa: Ahora existen peligros inmediatos, en tiempo de especie, para la humanidad: Cambio climático, esquilmación de los recursos, modificación drástica del entorno natural, violencia extrema, etc. Y lo mas importante de esta afirmación quizá es la palabra “ahora”.
Lo que se acaba de expresar no es intrascendente. Y se pretende que su impronta en nuestro comportamiento sea acorde con la importancia del fin propuesto: La pervivencia de la especie humana.
Por lo anteriormente dicho, todas las actuaciones colectivas o individuales de los seres humanos y sus sociedades deberían ser juzgadas bajo este objetivo, el de la supervivencia de la especie, que se entiende común. Aún así, entiendo que el hombre es libre y debemos aceptar que no se comparta este fin por ciertas corrientes de pensamiento o de comportamiento. Se me ocurren algunas que relaciono a continuación:
Deterministas extremos: El destino está escrito. Nada se puede hacer al respecto.
Milenaristas: Como subclase de los anteriores. El fin del mundo será en una día concreto. No muy tarde por cierto y coincidiendo con alguna fecha que termine en varios ceros o con algún significado críptico cogido con alfileres.
Miopes históricos: Los que piensan que está tan lejos que no vale la pena preocuparse ahora de ello.
Confiados: Dios proveerá. Este mundo no importa. Lo importante es el alma y la vida eterna.
Ingenuos patológicos: La faceta mas triste de los anteriores: Si existe el problema, el Gobierno (los políticos) pondrán soluciones.
Equidistantes cartesianos: Hay que evitar exageraciones, hay pruebas de lo contrario. "Tengo un primo físico que… "
Despreocupados: No sé de qué me hablas. Mi preocupación es ganar más dinero hoy. Dentro de mil años todos calvos.
Estresados: Con los problemas que tengo yo ahora no voy a perder mi tiempo pensando en esto.
Escépticos: Todos los peligros de los que me vas a hablar son elucubraciones torticeras y no están demostrados.
Malintencionados: Fase extrema de los anteriores. Me da igual. La vida es corta, viviré lo mejor posible. Cuando me muera los de atrás que espabilen. (Neocons en general)
Iluminados y locos varios: El hombre es el mal y debe desaparecer.
A ninguno de ellos va dirigido este blog.
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Parece evidente que se pueden aceptar los siguientes corolarios:
- NO EXISTE LA VIDA ETERNA PARA LA ESPECIE HUMANA COMO TAL
- NO HAY SALVACIÓN FISICA INDIVIDUAL CON EXTINCIÓN COLECTIVA
- LA ESPECIE ESTÁ INDEFENSA
La lucha por la hegemonía de determinadas sociedades añade más dificultades a la supervivencia de la propia especie. Es un ejemplo de la despreocupación fundamental del individuo y de la excesiva confianza en la clase política. El instinto de conservación de especie es “individual” y por lo tanto está deformado y adormecido por la gran cantidad de taras y lastres que nos impone la propia sociedad. Tenemos claro cuál es el objetivo final: Evitar la desaparición de la especie. Y si hablamos en términos de especie, debemos usar parámetros temporales que no son los que solemos utilizar al hablar de los seres humanos. El tiempo ya no ha de medirse por años, ni siquiera por generaciones.
La respuesta, única a muy largo plazo, está fuera de este planeta, en el inmenso legado que se nos ha dado y que siempre se nos aparece con solo alzar la vista: en las estrellas. De qué forma y cuando está por averiguar. Lo que parece evidente es que las condiciones implicadas en esta tarea colosal son tales que exigirán un cambio fundamental en las características de la especie. O los conceptos actuales de espacio y tiempo son modificados o nosotros deberemos adaptarnos a ellos o quizá ambas cosas. Las capacidades y características del homo sapiens serán drásticamente alteradas, de tal forma que es probable que evolucione hacia lo que podremos designar como una nueva especie a la que aquí llamaré homo viator. La especie viajera, la especie que explorará el universo.